COMENTARIO CRÍTICO: “LA TETA ASUSTADA”
La película intenta
dar un acercamiento fiel de las violaciones que les ha tocado vivir a las
mujeres peruanas y específicamente de la étnica quechua, contextualizando no
sólo lo que pasa alrededor de un caso, sino las consecuencias de ello, el tema
central justamente es ese, enfermedades tanto físicas como psicológicas a las
que se ve enfrentada una mujer después de un abuso sexual.
Hace falta películas
pensadas como “La Teta Asustada”, que ponen a reflexionar conciencias que quizá
ni idea han tenido del tema. Además de invitar a la reflexión sobre las fatales
secuelas que deja la guerra, y el abuso a la comunidad de todo tipo de fuerzas
armadas, sean estatales o al margen de la ley.
La reseña de Mildred
Largaespada, enseña el pensamiento natural que inspira la película, que es el
de la antropóloga
médica Kimberly Theidon, quien investiga el caso y publica un libro sobre las
violaciones masivas que sufren las mujeres en Perú, lo que posteriormente se
convierte en un Film, que explora hasta en las mismas victimas la memoria,
reflexión y análisis de cada uno de los casos.
La urgencia de cada
país hacia el olvido de sus más terribles secuelas de guerra, es la cercanía
más exacta de nuestra Nación con “La Teta Asusada”, porque con cada movimiento de
Fausta se notó el intento fallido por no pensar en lo que le tocó vivir a su
madre, y que posiblemente si no se cuida le puede pasar igual a ella. Lo mismo
nos pasa a los Colombianos, nos pasamos la vida tratando de no pensar en lo que
ha sufrido nuestro pueblo para no vivir con miedo a que nos suceda lo mismo,
pero también al más mínimo movimiento extraño y cercano mínimamente sospechoso,
pensamos que vamos a ser una víctima más del conflicto armado y civil en el que
ha estado sumergido nuestro país por hace ya más de 50 años.
La violación sexual a
niños, mujeres, hombres, (todos) en Colombia es más común de lo que la gente
puede pensar, pero como muchos otros delitos, es uno de los que mayor índice de
impunidad ha tenido a lo largo de su historia, quizá porque muchas veces la
Victima es intimidada y amenazada para no contar su realidad, y sòlo después de
un tiempo considerable se decide a denunciar, cuando ya las pruebas en su
cuerpo han desaparecido y no hay Ley que atienda la suplica de la marca moral
que han dejado en el alma de tantos.
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