martes, 10 de septiembre de 2013


COMENTARIO CRÍTICO: “LA TETA ASUSTADA”


La película intenta dar un acercamiento fiel de las violaciones que les ha tocado vivir a las mujeres peruanas y específicamente de la étnica quechua, contextualizando no sólo lo que pasa alrededor de un caso, sino las consecuencias de ello, el tema central justamente es ese, enfermedades tanto físicas como psicológicas a las que se ve enfrentada una mujer después de un abuso sexual.

Hace falta películas pensadas como “La Teta Asustada”, que ponen a reflexionar conciencias que quizá ni idea han tenido del tema. Además de invitar a la reflexión sobre las fatales secuelas que deja la guerra, y el abuso a la comunidad de todo tipo de fuerzas armadas, sean estatales o al margen de la ley.

La reseña de Mildred Largaespada, enseña el pensamiento natural que inspira la película, que es el de la antropóloga médica Kimberly Theidon, quien investiga el caso y publica un libro sobre las violaciones masivas que sufren las mujeres en Perú, lo que posteriormente se convierte en un Film, que explora hasta en las mismas victimas la memoria, reflexión y análisis de cada uno de los casos.

La urgencia de cada país hacia el olvido de sus más terribles secuelas de guerra, es la cercanía más exacta de nuestra Nación con “La Teta Asusada”, porque con cada movimiento de Fausta se notó el intento fallido por no pensar en lo que le tocó vivir a su madre, y que posiblemente si no se cuida le puede pasar igual a ella. Lo mismo nos pasa a los Colombianos, nos pasamos la vida tratando de no pensar en lo que ha sufrido nuestro pueblo para no vivir con miedo a que nos suceda lo mismo, pero también al más mínimo movimiento extraño y cercano mínimamente sospechoso, pensamos que vamos a ser una víctima más del conflicto armado y civil en el que ha estado sumergido nuestro país por hace ya más de 50 años.


La violación sexual a niños, mujeres, hombres, (todos) en Colombia es más común de lo que la gente puede pensar, pero como muchos otros delitos, es uno de los que mayor índice de impunidad ha tenido a lo largo de su historia, quizá porque muchas veces la Victima es intimidada y amenazada para no contar su realidad, y sòlo después de un tiempo considerable se decide a denunciar, cuando ya las pruebas en su cuerpo han desaparecido y no hay Ley que atienda la suplica de la marca moral que han dejado en el alma de tantos. 

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